“¿Para qué vivir tan separados? Si la tierra nos quiere juntar”, canta uno de los versos más icónicos de Los Jaivas, la legendaria banda chilena que, sin saberlo quizás, en 1972 compuso una oda a la interculturalidad.
La interculturalidad se refiere a la convivencia armónica entre diversas culturas, promoviendo el respeto y la comprensión mutua. En la actualidad, después de una década marcada por intensos movimientos migratorios y el impacto global del internet, resulta indispensable crear un entorno donde las diferencias no solo se acepten, sino que se celebren.
No obstante, ese ideal que Los Jaivas imaginaron enfrenta grandes desafíos: la discriminación, los prejuicios y la desinformación. Desde el Ministerio de Educación, se ha impulsado el Programa de Educación Intercultural Bilingüe (PEIB), parte de la Política de Educación Intercultural del MINEDUC.
Dicho plan busca fortalecer el aprendizaje de las lenguas y culturas de los pueblos originarios que habitan en Chile mediante un enfoque integral. Pero, ¿es suficiente para enfrentar el desafío de la interculturalidad en su totalidad?
Rol universitario en el proceso
En 2022, la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC) recibió un fondo del MINEDUC para poner en marcha un programa que promueva la interculturalidad dentro de su comunidad. Desde entonces, se han realizado diversas actividades y encuentros, subrayando la importancia de abrir espacios para el diálogo en torno a este tema.
Entre los hitos más destacados se encuentran el seminario internacional “Los desafíos de la educación superior en torno a la interculturalidad”, realizado en 2023, y la campaña #UesSinRacismo, lanzada a principios de este año.
Diana Aranda (27), estudiante de periodismo en la UAHC, destacó el esfuerzo de la universidad por comunicar la importancia de la interculturalidad. Sin embargo, admitió que, a nivel personal, siente que aún existe una falta de conocimiento profundo sobre el tema, lo que podría reflejar un desafío tanto para los estudiantes como para la propia institución en términos de implementación efectiva.
Por su parte, Martina Arriagada (21), compañera de carrera de Aranda, señaló que aunque existen iniciativas como afiches, la difusión sobre la interculturalidad dentro de la universidad ha sido limitada. Según Arriagada, una mayor visibilidad de estas instancias permitiría crear espacios de respeto y aprendizaje mutuo, promoviendo un entorno más inclusivo.