Se acerca el verano, una estación amada por unos y odiada por otros. Pero sean las altas temperaturas de la temporada estival o las lluvias que caen durante el año, hay lugares y transeúntes que se ven afectados cualquiera sea el clima, y las complicaciones aumentan cuando se trata de los paraderos que sirven para obtener locomoción.
En Camino a Melipilla, específicamente en el sector de Ciudad Satélite, cerca de la “frontera” entre Padre Hurtado y Maipú, existe una vereda que funciona como paradero para una enorme cantidad de personas, ¿el problema?, es que no hay paradero,solo es una gran vereda que esta antes de un semáforo lo que permite que cientos de personas diariamente tomen buses rurales para desplazarse hacia Padre Hurtado, Talagante y alrededores.
Un paradero como el infierno
A través de los años, este sector ha sido remodelado un sinnúmero de veces, pero solamente con cuestiones que tienen que ver con la ampliación de carriles para que puedan circular más vehículos por la pista, considerando que forma parte de una carretera que suele ser el foco de los llamados “tacos” o congestiones vehiculares.
Durante las temporadas de verano, donde los últimos años las temperaturas han alcanzado cifras récord, se vuelve insoportable para quienes tienen que ocupar el “paradero” esperar la locomoción bajo el sol, sumando el hecho de que los buses interurbanos suelen tardar más que los buses de Red, y que la sensación térmica en un lugar lleno de pavimento y sin mayor vegetación ni arbolado alrededor, lo hacen un verdadero suplicio para los transeúntes.


A pesar de que, en 2023, la municipalidad de Padre Hurtado logró hacerse con una extensión del servicio Red para los vecinos de la comuna, en este sector, al igual que en varios, solamente hay una señalética para indicar la parada, pero paraderos, techos o árboles para las personas que esperan, aún nada.
El invierno no se salva
En cuanto a los problemas de aquel tramo, se suma a la falta de alcantarillado que hacen que en invierno las inundaciones compliquen aún más la espera de las personas, pero no solo de las que esperan el transporte público sino también de aquellos que quieren cruzar hacia el frente para desplazarse hacia otras direcciones.
Otro problema, que tiene que ver con el invierno y las lluvias, es que este sector está prácticamente al lado del infame Canal Santa Marta, que en temporada de lluvias siempre tiene un móvil de algún noticiario listo para informar los estragos que el ascenso de su caudal está provocando en las calles.
La suma de estos factores, que involucran que la presencia de lluvias, sumada a la falta de techos provoca que esta zona sea aún más inapropiada para la estancia de personas. Esta realidad más que ser motivo de quejas de los usuarios, parece ser una realidad asumida por quienes frecuentan esta parada improvisada.
El inmenso flujo de personas
Como se mencionó anteriormente, este “paradero” está ubicado en un lugar específico que sirve a una localidad completa. La Villa Hernán Díaz, es un sector que colinda con el paso y esta parada es la única que sirve para unir a los habitantes de esta zona con Padre Hurtado, y las demás comunas de la provincia de Talagante.
Diariamente cientos de usuarios, a diversas horas del día, se transportan a través de numerosos buses Red e interurbanos, que incluyen recorridos que llevan a los sectores más concurridos de la provincia completa hasta lugares tan recónditos como San José de Maipo o El Monte.

Parte de la realidad, simplemente
Los últimos años, no era raro para quienes frecuentaban este camino, ver a topógrafos, y obreros de construcción realizando trabajos en aquella calle, pero siempre la labor de estos tenía que ver con ensanchar los carriles del camino. Cerca de allí, incluso han habido construcciones para acomodar espacios para la futura estación de tren y un nuevo McDonald’s, pero un paradero, nada.
A pesar de lo importante de estas labores, y la frecuencia con la que se realizan reparos en el lugar, nunca se han visto ni siquiera intenciones de colocar una parada en aquel lugar, de hecho, estas intervenciones eran algo que entorpecía aún más el poder tomar la locomoción colectiva, ya que muchas veces los choferes de las diversas flotas de buses simplemente pasaban de largo al haber trabajos cercanos a la vereda donde esperaban los pasajeros.
Un par de usuarios del transporte público y que suelen tomar locomoción colectiva en aquella vereda, fueron consultados sobre si alguna vez existió una parada para que los pasajeros esperaran la micro como corresponde, y esto fue lo que respondieron:
En definitiva, y ad portas de una nueva temporada estival, donde las altas temperaturas parecen incrementar año tras año, nuevamente los numerosos usuarios de esta vereda que se utiliza como paradero, parecen resignados a asumir esta problemática como una realidad con la cual vivir.