Chile ha sido escenario de constantes cambios políticos y sociales desde octubre de 2019, desde un estallido social que exigió una reestructuración completa al modelo de nuestro País, y con dos intentos fallidos de una nueva constitución, la ciudadanía chilena vuelve a entrar en una nueva etapa de incertidumbre frente a las próximas elecciones presidenciales que definirán el futuro del País.
El 18 de octubre de 2019, nuestro País fue sacudido por diversas protestas, manifestaciones, marchas masivas nunca antes vistas en la historia de nuestra Nación. Lo que comenzó con evasiones masivas del metro de Santiago, protagonizadas por el estudiantado y por apoyo de distintas organizaciones sociales, debido al alza del pasaje del metro a un alza de 30 pesos chilenos en la tarifa, escalo de manera frenética a una revuelta de nivel nacional que expuso las debilidades del sistema político y social dominado por un modelo Neoliberal.
En un comienzo de las protestas, la consigna que mas se recalcaba en las calles por parte de los manifestantes era la de: » No son 30 pesos, son 30 años». Una frase que se mantuvo de manera generalizada durante muchas semanas mientras se llevaban a cabo las distintas protestas. No era solo el precio del transporte, era la acumulación de distintos factores políticos, sociales, educativos, económicos, junto con la falta de desigualdad por parte de las elites de poder.
El estallido social visibilizo las distintas debilidades del modelo neoliberal, que fue heredado en la dictadura(1973-1990) y profundizada al retorno de la democracia y sus gobiernos posteriores. Privatizando desde lo educativo, el acceso a la salud, hasta pensiones de vivienda que complicaban a distintos grupos de la sociedad y privilegiando a unos pocos.

Archivo octubre de 2019, por: Maximiliano Sobarzo
Los puntos principales a destacar: la plaza Baquedano, la represión policial y el daño ocular
La «plaza de la Dignidad» anteriormente llamada plaza Baquedano, fue renombrada por los manifestantes debido al epicentro de la mayoría de las manifestaciones por parte de la ciudadanía. El 25 de octubre se reunieron casi 1.2 millones de personas en la plaza, siendo la mayor manifestación registrada en la historia de nuestro País, denominada como: «La marcha mas grande en la historia de Chile».
Desde el 18 de octubre y semanas posteriores, las manifestaciones adoptaron distintas formas de protesta, tales como: cacerolazos masivos en distintas zonas de Santiago, intervenciones artísticas y culturales, así como conexiones mas internas con partes de la sociedad que estaban mayormente marginalizadas. Las protestas se trasladaron a lo largo del territorio nacional, respaldando y aumentando el apoyo de la ciudadania.
Sin embargo, lamentablemente durante las distintas protestas en el país, y principalmente en la capital, hechos de violencia y saqueos en distintos centros comerciales, tiendas, junto con la destrucción de infraestructura publica y privada por parte de manifestantes, llevo en un inicio a un descontrol total, incrementando la preocupación de las autoridades y el Gobierno. La respuesta de las autoridades debido a los hechos de violencia y saqueo por parte de manifestantes, trajo consigo repercusiones y criticas por parte de sectores sociales y políticos nacionales e internacionales.
El toque de queda llevo una militarización completa a lo largo del territorio chileno, llevando detenciones masivas y aumentando la tensión en las calles. Distintas organizaciones de Derechos Humanos como lo es el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile, documentaron diversos casos de violencia policial: uso excesivo de la fuerza, torturas, violaciones, y violencia sexual.
Colaboración de Prensa Opal, 30 de octubre de 2019.
El factor que mas recalco el uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas policiales, fue la escopeta antidisturbios. De acuerdo a los distintos registros audiovisuales por parte de medios de comunicación y periodistas que cubrían las manifestaciones, las fuerzas policiales disparaban de manera directa a los ojos de los manifestantes. Debido al calibre los perdigones y las armas, esto fue el símbolo de la represión policial.

Archivo de Octubre de 2019, Ramon Corvalán.
El proceso constituyente y el acuerdo de Paz
Durante las primeras semanas de noviembre, a casi un mes de las protestas masivas que seguían remeciendo al País, se llego a un acuerdo de «Paz» y la elaboración de una nueva constitución firmado por los/as representantes políticos mas importantes del País a finales de noviembre de 2019.
En un principio este acuerdo fue cuestionado por distintas organizaciones sociales y por la propia ciudadanía, sin embargo, poco a poco el acuerdo de una nueva constitución logro ganar mayor respaldo por parte de los manifestantes. Este acuerdo abrió las puertas a generar un cambio rotundo en distintos ámbitos, que buscaba reemplazar la antigua constitución del año 1980, cuestionada debido a lo ilegitimo y lo poco participativo que tuvo la sociedad, junto con el contexto político.
Finalmente el proceso constituyente tuvo sus primero pasos entre los años 2020-2022. El plebiscito de entrada en octubre de 2020, se aprobó de manera masiva por parte de la ciudadanía con un 78% de los votos, y que fuera redactada bajo «Convención Constitucional», y principalmente que estuvieran presentes los derechos humanos, los pueblos originarios, las disidencias y la paridad de genero.
Luego entre junio y julio de 2021, se escogieron diversos representantes para la elaboración y preparación en esta nueva etapa del proceso constituyente. Desde figuras políticas, movimientos sociales y personas independientes, y con un arduo trabajo de casi un año, se propuso un texto ambicioso y progresista que establecía un Estado Social y Democrático de Derecho, plurinacional, derechos garantizados (Salud, trabajo, vivienda y educación) y un enfoque medioambiental.
Aun así, el plebiscito de salida en septiembre de 2022, fue rechazado de manera contundente con casi un 68% de los votos. Factores como la radicalidad del texto, la polarización, y el temor a los cambios junto con la desinformación política influyeron en el resultado. Esto también se sumo a los extremos políticos que se negaban a las políticas publicas y la administración de los politicos.
El segundo proceso se llevo a cabo en mayo de 2023. Tras el rechazo, se pacto un nuevo proceso constituyente. Este proceso se construyo de manera mixta: un comité de expertos y un consejo constitucional elegido de manera popular.
El consejo constitucional, que mayormente era de representantes del Partido Republicano, inclino la balanza del nuevo borrador, favoreciendo las posiciones mas conservadoras, en contraste con el primer texto que fue elaborado.
Ese mismo año, en diciembre de 2023, la segunda propuesta de una nueva constitución fue rechazada en un plebiscito que alcanzo un 55,76% de los votos en contra. En este punto, las razones de rechazo por parte de la ciudadanía fueron variadas: desde un cansancio por parte de la gente, la polarización y la inclinación por parte de los conservadores (ultraderecha) al inclinar sus ideas.
No obstante, las huellas y el legado que dejo el estallido social siguen repercutiendo actualmente en pleno 2025. A meses de las elecciones presidenciales de noviembre, los eventos del estallido llevaron al contexto político actual en el que estamos viviendo. Nuevamente nos encontramos en un ambiente de polarización y de extremos políticos. Por un lado tenemos a la candidata del oficialismo Jeannette Jara( Partido Comunista), quien se llevo la victoria en las recientes elecciones primarias, sorprendiendo y remeciendo la nueva agenda política.
Por otro lado tenemos al candidato del Partido Republicano, José Antonio Kast, que también ha logrado mantener su electorado de manera firme con un 27,3% de apoyo(Encuesta Cadem). A casi seis años del estallido social, Chile nuevamente esta viviendo una incertidumbre política, marcado por la polarización y los extremos políticos. Solo queda esperar hasta los próximos meses y mantenerse atento a cada detalle que realicen los candidatos presidenciales en un contexto político cambiante.
Galería de Imágenes del estallido social
Fotografías por: Maximiliano Sobarzo





