“¿Para qué vivir tan separados? Si la tierra nos quiere juntar”
— Todos Juntos, Los Jaivas (1972).
Diana Aranda (27), estudiante de segundo año de periodismo en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC) recuerda cómo llegó a su primer día de clases con la mochila cargada de expectativas, pero también con muchas preguntas: ¿cómo será el ambiente?, ¿habrá diversidad más allá de los discursos?
Ahora, en su segundo año de periodismo, reflexiona sobre lo que ha aprendido en esta institución, donde la interculturalidad se ha convertido en más que un valor: es una promesa en construcción. Desde entonces, ha participado en actividades culturales y talleres que la han hecho reflexionar sobre el valor de escuchar y aprender de otras perspectivas.
Desde 2022, la UAHC asumió un desafío transformador: convertir su campus en un espacio de encuentro, donde no solo conviven estudiantes y docentes de diversas culturas, sino que también se tejen diálogos que buscan romper barreras y construir puentes. (Ver infografía 1)

Infografía 1. Representación sintetizada sobre el trabajo que ha llevado a cabo la Universidad Academia de Humanismo Cristiano para incorporar la interculturalidad en su compromiso educativo. Autoras: Javiera Lineros y Ana Díaz.
En conjunto se construye
Cuando reflexionamos sobre los valores que deben guiar a una casa de estudios superiores, lo primero que viene a la mente son principios como la excelencia académica, el pluralismo y la responsabilidad social. Sin embargo, en un mundo cada vez más diverso, la UAHC ha decidido ir más allá, integrando la interculturalidad como uno de sus pilares.

Imagen 1. Afiches desplegados en el campus Condell de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Foto por: Ana Díaz.
Diana destacó el esfuerzo de la universidad por comunicar la importancia de la interculturalidad. Sin embargo, admitió que la falta de participación por parte del cuerpo estudiantil en estas actividades ha eclipsado la iniciativa.
En esa misma línea, Martina Arriagada (21), compañera de carrera de Aranda, respaldó los dichos de Diana y aseguró que aunque existen iniciativas como afiches, la difusión sobre la interculturalidad dentro de la universidad ha sido limitada. Según Arriagada, una mayor visibilidad de estas instancias permitiría crear espacios de respeto y aprendizaje mutuo, promoviendo un entorno más inclusivo.
Por su parte, Antonia Vargas (21) igualmente estudiante de periodismo explicó su propia experiencia con unos de los programas dedicados a la inclusión de estudiantes. Se trata del Centro de Tecnologías Inclusivas, conocido como CENTI.
Esta iniciativa está orientada no solo a los estudiantes con algún grado de discapacidad, sino también del resto de la comunidad académica interesada en formarse en buenas prácticas para la inclusión. Una dimensión clave en la interculturalidad
Un sello en construcción
En la UAHC, la interculturalidad es un proyecto vivo. No es solo una política o un taller: es la suma de pequeños actos que, día a día, van transformando la experiencia universitaria. Desde la inclusión de perspectivas culturales en los programas académicos hasta la creación de espacios de diálogo, esta universidad busca reflejar en sus pasillos y aulas el mosaico diverso que es la sociedad. (Ver imagen 2)
El desafío es grande. Superar prejuicios, generar conciencia y garantizar que esta apuesta no sea solo un símbolo, sino una práctica real, requiere compromiso. Pero, como dice Antonia, «es importante comprender que las personas somos diversas y poder apreciar las diferencias».
Construyendo el futuro
Hoy, la UAHC invita a toda su comunidad a ser parte de este viaje. Un viaje donde no importa de dónde vengas, sino las historias que compartes y cómo juntas enriquecen el aprendizaje colectivo. Porque, como dice la canción de Los Jaivas, la tierra siempre nos quiere juntar.

Imagen 2. Importancia de incorporar la interculturalidad al espacio Universitario. Fuente: Proyecto FDI 22.104, Informe diagnóstico de la caracterización interna en la interculturalidad.