Como cualquier día miércoles, cientos de estudiantes de diversas comunas de la capital se levantan temprano de sus camas para comenzar su mañana. ¿Su intención? Ir a sus clases universitarias, espacio que ya no es sólo de aprendizaje sino también de intercambio cultural.

Según un estudio que publicó ObservableHQ; Santiago, Providencia, Maipú, Ñuñoa, Las Condes, Puente Alto y La Florida son algunos de los municipios desde donde provienen la mayoría de los alumnos universitarios, que hoy tienen la posibilidad de escoger a qué casa de estudios entrar y así conocer la diversidad cultural que trae cada personas desde el núcleo donde se crió.
Vivir en la misma región no es sinónimo de tener las mismas costumbres culturales. Las diferencias socioeconómicas también juegan un rol importante en la relación que construyen las personas que conviven en un espacio de aprendizaje, muchos cuentan con las herramientas y otros deben formarse con lo que tienen a su alcance.
En el caso de la Universidad de Humanismo Cristiano, más de 3.500 jóvenes y adultos conforman a la comunidad de estudiantes secundarios de una de las campus de enseñanza superior más diversa del país. Cientos de las personas que son parte de la UAHC, cuentan con gratuidad para formarse como profesionales y cada vez llegan más desde las periferia.
¿Ayudó la gratuidad al aumento del intercambio cultural?
De acuerdo con datos de la Superintendencia de Educación, son alrededor de 495.681 los alumnos universitarios que estudian con gratuidad. Beneficio estatal que no sólo ha aportado entregando un piso económico, sino también desde el aumento de intercambio cultural con personas de otras comunas y regiones de Chile.

Si nos vamos a los datos estadísticos, en la Región Metropolitana, es donde se concentra mayor número de estudiantes que no pagan sus estudios universitarios por ser parte del 60% de las personas con menores ingresos de la población, según el Registro Social de Hogares (RSH).
A través de las conversaciones, haciendo trabajos juntos, compartiendo en otros espacios y creando lazos de amistad es que las personas sin importar con qué beneficios o métodos de pago estudian, comienzan a generar vínculos que traspasan cualquier barrera que los distancia, sean económicas, geográficas y culturales.
La gratuidad para los alumnos universitarios que la tienen y a sus familias, es una oportunidad con la que antes no contaban, entregándoles la libertad de elegir la carrera que quieren sin tener que pensar en el endeudamiento, lo que no sólo les otorga el acceso a la educación superior sino también la chance de vivir la interculturalidad con estudiantes de diversos sectores de Santiago y también de Chile entero.
Es decir, lograr estudiar a costo 0 también ofrece la posibilidad de poder fomentar los encuentros igualitarios en la universidad para compartir e intercambiar ideas y diferencias con la intención de desarrollar un saber práctico más profundo que no sólo tenga que ver con los conocimientos que reciben en clases sino también a través de la convivencia.

¿Aportó la gratuidad a la interculturalidad universitaria? De alguna forma visibilizó que no hay una única forma de cultura posible, menos en un espacio universitario donde la diversidad no sólo se ve también es capaz de sentirse. Logrando que dos o más personas que antes nunca habrían compartido, hoy puedan encontrarse de forma igualitaria en su casa de estudios.