«Chile despertó» fue una de las frases icónicas coreadas por miles de personas en la entonces rebautizada “Plaza Dignidad” durante el estallido social de octubre de 2019. Hoy, aunque muchas de las preocupaciones que impulsaron las protestas masivas siguen presentes, la sociedad chilena muestra cierta resistencia a repetir procesos como los dos fracasos constituyentes recientes.
De acuerdo con una encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) 2024 y un artículo publicado en El País, la ciudadanía cree que el Gobierno de Gabriel Boric debería concentrar sus esfuerzos en resolver la crisis de inseguridad, junto a temas como salud, pensiones y educación. El investigador y coordinador académico del CEP, Sebastián Izquierdo, subraya que en estos cinco años algunos problemas han empeorado mientras otros parecen haberse mitigado.

Por otro lado, el Partido Comunista publicó un comunicado en el que asegura que muchas de las demandas del estallido social aún no se han resuelto. El partido también denuncia que se ha intentado «caricaturizar» y descalificar las movilizaciones sociales, acuñando el término «octubrismo» para desacreditar estas expresiones.
En este contexto, el Instituto Nacional de Derechos Humanos informó en su último reporte que, de las 3.233 querellas presentadas por violaciones a los derechos humanos entre octubre de 2019 y marzo de 2020, solo 42 han culminado en condenas ejecutoriadas.
Asimismo, el jefe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU para América del Sur, Jan Jarab, envió una carta al Estado de Chile en la que insta a cumplir con su obligación de impartir justicia frente a las violaciones de derechos humanos cometidas por instituciones durante el estallido.