El perro que quedó atrapado en el río durante las lluvias en Santiago fue rescatado y recibió atención veterinaria. Días después, su historia volvió a ser noticia.
El río Mapocho se convirtió, por unas horas, en el escenario de una emergencia que llamó la atención de cientos de personas. En medio del aumento del caudal provocado por las lluvias, un perro callejero quedó atrapado sobre las estructuras de cemento.
El animal, conocido como Morocho, se encontraba en una zona de difícil acceso, a la altura del sector del Mercado Tirso de Molina, movilizando a equipos de emergencia que llegaron hasta el lugar para intentar ponerlo a salvo.
Un rescate en medio de la corriente
En el operativo participaron Bomberos, funcionarios municipales, efectivos del Grupo de Operaciones policiales Especiales (GOPE) de carabineros e incluso personas que estaban por el sector. Mientras intentaban rescatarlo, el can cayó al agua y fue arrastrado varios metros por la corriente.
Pese al riesgo y después de cuatro intensas horas, Morocho logró salir por sus propios medios hacia la orilla, donde recibió ayuda inmediata. Luego de esta inquietante situación, la Municipalidad de Santiago informó que Morocho fue trasladado a la veterinaria municipal para recibir atención y permanecer bajo observación mientras comenzaba su recuperación.
Claro que una vez superada la emergencia, apareció una nueva preocupación: encontrar un lugar donde Morocho pudiera vivir de manera segura.

Su historia comenzó a circular en distintos medios de comunicación y despertó el interés de personas que querían adoptarlo. Por eso la Municipalidad de Santiago anunció que el pequeño can pasaría a ser oficialmente «funcionario municipal», teniendo acceso a alimento, atención veterinaria y cuidados permanentes en las dependencias municipales.
Si bien la decisión municipal parecía abrir un nuevo capitulo en la vida de Morocho, esto generó cuestionamientos por parte de la agrupación «Todos somos Cholita», quienes desde hace tiempo ya estaban al tanto de su situación y le estaban buscando familia.
La agrupación cuestionó que Morocho permaneciera bajo el cuidado de una institución cuando, según su versión, ya habían familias esperando adoptarlo. Por su parte la municipalidad defendió la decisión y planteó que el perro tendría espacios amplios y seguros, además de compañía y atención veterinaria constante.
Así, la historia que comenzó con un perro atrapado en medio del río Mapocho pasó a abrir otra discusión: qué significa ofrecerle un hogar a un animal rescatado y quien debe tomar esa decisión. Hoy la historia y futuro de Morocho está en medio del debate, esperando el acuerdo que sea mejor para él.