Charlie Kirk
Ha pasado un año desde que el activista conservador Charlie Kirk falleció tras recibir un disparo en el cuello por parte un tirador, en la Universidad del Valle de Utah.
El acérrimo activista por la ultraderecha y fanático de Donald Trump murió a los 31 años mientras daba una charla en un evento universitario.
«Kirk cambió el curso de la historia estadounidense», aseguró el gobierno de Trump, según recuperó la BBC.
De acuerdo con el medio, el mandatario de los Estados Unidos también le llegó a afirmar al ahora difunto comentarista de Tiktok que algún día podría llegar a ser presidente.
Sin embargo, ¿Qué tan lejos llegó Charlie Kirk como para iniciar una carrera política como tal? Muchos de los logros que se le atribuyen surgieron de la esfera política conservadora.
Para comprender cómo Charlie Kirk se convirtió en un mártir de la ultraderecha es necesario comprender cómo formó su propia reputación a través de redes sociales.
Charlie Kirk y su personaje como podcaster
Al momento de su muerte, Charlie Kirk estaba en plena actividad del mismo tipo que lo ayudó a saltar a la fama mediante internet, específicamente Tiktok.
Se trata de una dinámica llamada «Prove Me Wrong» (Demuestra que me equivoco).
En estos encuentros, Kirk ponía sobre la mesa sus ideales conservadores, esperando que jóvenes liberales acudieran para sostener acalorados debates.
La naturaleza controversial y misógina de sus dichos lo convirtieron en un ícono entre hombres jóvenes que compartían sus opiniones.
En un episodio del programa online «Surrounded», por ejemplo, le preguntaron a Kirk que, si su hija tuviera 10 años y hubiera quedado embarazada producto de una violación, querría que ella tuviera al bebé.
«La respuesta es sí, el bebé nacería», dijo Kirk. Su contestación surgió en relación a una joven activista por los derechos reproductivos de las mujeres, quien apeló específicamente al aborto en tres causales.
Su reputación como antecedente
Nacido en 1993, hijo de un arquitecto y una corredora de bolsa, Kirk creció en Prospect Heights, un suburbio acomodado de Chicago.
Asistió brevemente a un colegio comunitario de Illinois, antes de abandonarlo para dedicarse al activismo político.
También intentó ingresar a West Point, la prestigiosa academia militar estadounidense, pero fue rechazado.
Este trasfondo lo llevó a fundar Turning Point USA con tan solo 18 años. Se trata de una organización encargada de difundir valores de extrema derecha.
Con esta trayectoria en mente, las autoridades apuntaron de inmediato a un sospechoso imaginario correspondiente al perfil de un hombre racializado de ideología izquierdista como posible asesino.
No obstante, quien resultó arrestado terminó siendo Tyler Robinson, un joven caucásico y estadounidense de 22 años.
El sesgo que aún no permite esclarecer la situación
Durante una rueda de prensa, el gobernador de Utah, Spencer Cox admitió que oró porque el presunto asesino no fuera un habitante de Utah, sino de otro estado del país o incluso un inmigrante.
«Durante 33 horas, estuve rezando para que, si esto tenía que suceder aquí, no fuera a uno de los nuestros. Que fuera alguien que hubiera venido en auto desde otro estado, alguien que hubiera venido desde otro país«, dijo.
«Pensé que sería más fácil para nosotros si pudiéramos decir simplemente: ‘Oye, aquí no hacemos eso'», afirmó al explicar por qué consideraba que el origen del sospechoso era algo relevante.
Las declaraciones de Cox evidencian cómo la reputación de Charlie Kirk le precedió al momento de investigar al potencial tirador, dificultando el procedimiento policial a raíz del sesgo racial.
El sesgo político también provocó grandes conspiraciones acerca de los motivos de Robinson para atacar al activista.
Mientras el gobernador de Utah aseguró que el joven respondía a ideales de izquierda, hasta la fecha el acusado no ha presentado argumentos que defiendan dicha aseveración.