Alonso León Castro, estudiante de periodismo. Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

En Chile existen medios de comunicación que reflejan distintas realidades según el posicionamiento político por el cual se rigen. Lamentablemente, en nuestro país la escala se balancea hacia la ideología de derecha, y esta ejerce su poder a través de los principales medios chilenos: La Tercera, El Mercurio, Emol, entre otros.
Dejando de lado cualquier sesgo político, no cabe duda que La Tercera es un medio confiable con la información que publica y con las investigaciones realizadas en distintos ámbitos de interés público. Es un medio rápido y que muy rara vez deben corregir y/o rectificar algún contenido.
Dicho eso, cuando uno empieza a investigar a profundidad las noticias políticas, fácilmente se encuentran preferencias que remarcan el sector político del Grupo Copesa, los dueños de La Tercera. Algunos ejemplos consideran el trato de los políticos de izquierda en casos polémicos durante los últimos años, o la falta de investigaciones realizadas a personas de derecha.
A tres meses de las elecciones presidenciales en Chile, los principales medios se centran especialmente en las encuestas ciudadanas que miden la preferencia para el siguiente Gobierno, como lo es Plaza Pública de Cadem, la cual se publica cada domingo con los resultados semanales. Esta encuesta tiene profundas falencias en sus metodologías: las preguntas planteadas direccionan la respuesta, se preclasifican las muestras, y la cantidad de encuestados es inferior a la necesaria para identificar una preferencia realista.
Volviendo a los medios de derecha, estos utilizan las encuestas como un valor absoluto y confiable como predicción de las siguientes elecciones, pero, en realidad, es una herramienta más para condicionar la mentalidad de los votantes, impulsando a al candidato de derecha más fuerte según la contingencia. Esto ocurrió en el primer trimestre de 2025 con Evelyn Matthei, hasta que alejó al electorado después de sus dichos sobre los asesinatos realizados en la Dictadura de Pinochet. Tras esto, se han centrado en apoyar a Kast como la carta fuerte del sector.
La falta de financiamiento y otro tipo de sesgos políticos suelen enterrar a los medios en desarrollo, fomentando esta monopolización de la información en Chile. Es peligroso para la democracia cuando las principales fuentes convencionales de información se coluden entre sí, usando el poder de la información como un negocio y fuente de ingresos para seguir impulsando cierto sector político. ¿Se podrá llegar a un balance realista de la escala?